martes 27 de noviembre de 2007
Fantasías animadas de ayer y hoy: El Enano de Jardín.

Érase una vez un enano, que vivía entre madreselvas apestosas,
no por ser cochino, sino por ser un enano de loza.
Vivía en un jardincito burgues, donde recogía flores,
miraba el sol en los charcos y soñaba con sus colores.
Paseaba danzando todas mañanas, a la hora del alba,
ajustandose su inmenso gorro, para ocultar la franciscana calva;
mas su enorme estómago, no era motivo de espanto,
por lo que ceñia su cinturón siempre tarareando algún canto.

De repente, entre el follaje, apareció un horrendo batracio!
mas no había que temer: ¡era el enano horacio!
- Como te va, maricón de gastado ano- saludó horacio
- De pelos- replicó nuestro enano- maraco borracho.
Y los dos se fueron brincando por el jardín,
esquivando callampas y al fiero mastín,
cuando horacio propuso hacer una pausa,
y al hocico echarse, de buena cerveza, una jarra.
- puta que saliste alcohólico, enano irresponsable-
replicó nuestro enano, con la lengua como sable;
mas el sol aplastaba sin nada de respeto,
haciendo que ambos, de buena gana, entraran al bareto.

Dentro del bar, corrían las horas junto al humo de las pipas,
mientras los enanos brindaban y mojaban las tripas.
Unas mesas más allá, bajo la grasienta ventana,
unas enanas les hacían señas, con pinta de muy guarras.
Los enanos no se amilanaron, y con paso decidido,
cogieron sus copas y todos sus atavíos;
mas las guarras eran vivas, y si no llegaban con vino,
sin nada de diversión se quedarían sus niños.
Tras bastantes copas, y en el sucio baño,
finalmente lo chantaron nuestros enanos;
a horacio le costo el sueldo del mes,
a nuestro enano, la honradez.
Salió corriendo de aquel bareto-burdel,
perro muerto se llama no pagar por comer.
Cerebro sifílico y ladillas por doquier,
suficientemente caro ya había sido, el wañaño meter.
Mas el proxeneta de las cochinas damas, no pensaba lo mismo,
y dió alcance a nuestro enano, amenazandolo sin eufemismos.
- Paga shushetumare culiao, o la posta maricón,
te rajo la guata ´eun tajo, la pulenta hueón!
Pero nuestro héroe, su valor no amalgamó,
y de un tajo, al proxeneta se pitió

Nuestro héroe, no obstante, de la ley no se escapó,
y por el testimonio de las guarras, en cana cayó;
lo acusaron de asesinato por todos los indicios,
y lo dejaron secarse, sifílico y sin beneficios.
De horacio nada se supo, salvo del veneno en su sangre,
regalo de la guarra, que le comió el pico sin hambre.
Hoy se pudre en un viejo hospital, su organismo hecho un estrago,
sin poder caminar, ni echar un puto trago.


2º me cagué de la risa, tu sabes lo que me hizo recordar.. pa que lo voy a decir aquí
★★★★★... No?
y... weoncito.. casi me sacas de mis casillas mil veces hoy, sobretodo cuando me dijiste que la wea staba fea. no me quites los creditos, ok?
bueno.. la xela la espero. siempre.