miércoles 27 de febrero de 2008

"Que el sol se dispersa en los innumerables neones, de eso intento convencerte.
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No desaparece; nos observa diseminado por la noche desde los faroles polvorientos, nos observa caminar cansadamente, nos delata cuando tramamos venganza, nos descubre cuando deseamos pasar inadvertidos.
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Las estepas aún siguen abiertas, pero no pienso volver a esas soledades de burgués, a la desolación de novelucha violada; no, me quedo en los páramos grisáceos, en esta ciudad de mierda que sólo desea verme fracasar una y otra vez."
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Desde ese día, el lobo se volvió perro, y el sol vino a juguetear en los faroles de sus ojos.
Publicado por xmilox en 23:25 |  

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